Me levanté un día como otro cualquiera y allí estaba mi mejor amiga a mi lado, nos habíamos quedado hasta las y mil hablando de la noche anterior con nuestros amigos. Vale ahora se merecía una trastada por haberse quedado hasta tan tarde hablando de media discoteca.
Éramos un dúo inseparable la pareja perfecta, siempre unidas, a pesar de ser muy parecidas en la forma de ser había algo que siempre nos había diferenciado, ella era la guapa, la que ligaba siempre y yo era la maja si llegaba, la que iba intentando quitar del medio a los tíos para acercarse a su amiga.
Me levanté fui al baño y llené el cubo con agua, para cuando quise entrar en la habitación ya se había despertado y estaba hablando con uno de sus ligues de la noche anterior por el móvil, se me había chafado el plan. Desde el primer momento que la conocí la envidié tenía algo mágico...
Y ya veis cada día que pasa la envidio más, porque yo nunca encontraré novio. Nos levantamos y nos fuimos a correr acompañadas por Amnesia de 5SOS y otras canciones. de repente me tropecé y no podía levantarme, mi tobillo se había partido y ella no podía cargar conmigo, pesaba demasiado para ella. Tuvimos que llamar a mi madre y me mandaron al hospital para que me operaran..
¿Por qué tanta mala suerte? No lo sabía pero quizás sacara algo bueno de aquello ya que tendría que encontrar a un amigo que me llevara un mes a clase en silla de ruedas. Solo pude acudir a mi mejor amigo pero algo era algo. Soy esa chica invisible que nadie ve y cuando llegue después de que me dieran el alta parecía que fuese nueva, todos me miraban, o quería desaparecer, ojalá ella estuviera aquí.
(continuará...)
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