Cuando me quise dar cuenta nos acababan de dar las vacaciones de verano, yo llevaba odiando este desde unos años atrás cuando mis padres se separaron. Dejamos de ir de vacaciones y el verano en la ciudad no es divertido que digamos y más cuando todo el mundo se va al pueblo o de vacaciones.
Todos los años iba con María a la piscina por las mañanas y luego íbamos con la bicicleta, pero este año era diferente, ella se había echado novio y yo... Yo no conseguía acostumbrarme a la situación, desde que la había confesado la verdad parecía evitarme, habíamos pasado de ser mejores amigas a conocidas, de hablar siempre por teléfono a no hablar.
Vale que yo no quisiera ir a la piscina pero podíamos hacer planes como los de ir en bici, pero ella no llamaba y yo estaba muy dolida por todo lo que había pasado. Mi madre me había prometido que este verano iríamos a Barcelona, o a Sevilla, cosa que me dijo que no se iba a cumplir por mi comportamiento. Yo no lo entendía, había aprobado todas, había estado estudiando y todo esfuerzo se fue en un momento.
Yo no quería echar la culpa de nada a mi madre, pero si ella no me hubiera humillado tantas veces de pequeña, si me hubiera protegido de comentarios dañinos, quizás esto hubiera cambiado. Empecé a pensar que quizá cambiarme de instituto era mi mejor opción, pero no podía estar en mi barrio, mi madre se negó a esto también. Mi moral había caído por los suelos y no me quedaba ni un ápice de ganas por seguir en esto.
Llamarme cruel, pero escribí una carta de despedida, y poco testamento y acabó llena de lágrimas mientas yo me tomaba las pastillas que había encontrado por casa.
(Continuará...)
No hay comentarios:
Publicar un comentario