Empezó a gritar desesperada, se notaba el miedo en su voz, se sentía más sola y culpable que nunca. ¿Por qué no se había podido despedir? ¿Por qué se había llevado a una buena persona y no a ella que es una idiota? Salió corriendo para huir de todo pero el dolor era más rápido que ella, y la iba a perseguir fuera donde fuera.
Cuando llego a casa ya era tarde, sin decir nada se fue a su habitación y taponó la puerta y la ventana, estaba sola y se sentía algo protegida.No podía parar de pensar en lo que había pasado, ni en como podía haber sido tan tonta de lo haber hecho frente a la situación cuando pudo.
Desde ese día la chica decidió que hablar con su padre era la peor de sus opciones porque la traía demasiados recuerdos. No iba a ser muy difícil dado que no vivían juntos, sólo tenía que olvidar las llamadas.
Pasaron los años y no olvidaba el dolor, ese golpe la había dejado marcada y nada la sacaría de ese estado de sock, pero eso no era lo peor que la podía pasar, ya que pronto iba a descubrir que la suerte no estaba de su parte y se las iba a hacer pasar mal.
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