Me levanté desorientada sin saber muy bien por qué, sin ganas de nada, tenía lágrimas en los ojos e imágenes horribles en mi cabeza. Empecé a dar vueltas a cosas que habían pasado hace tiempo, algunas años, otras un poco más recientes (meses), y todo eso hizo que me pusiese a llorar. Eran las dos del mediodía y seguía allí tumbada en la cama, nadie emtraba a llamarme y entendí que estaba sola, sola en medio de un mundo lleno de gente. Comprendí que si me quería levantar tenía que ser por mis propios méritos porque nadie iba a estar para ayudarme.
¿Qué me había pasado?, ¿en qué me había convertido? Era un monstruo, ya no podía hacer nada. Me rendí en ese mismo instante en el que me caí de la cama y golpeé mi mesilla con la cabeza.
Un hospital, paredes en blanco y tubos a mi alrededor, ¿otra vez? ¿en serio?
Había perdido todo aquello que me importaba y no sabía como seguir adelante, no tenía nadie a mi lado, simplemente un fantasma que reflejaba a mi abuelo.
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