A veces me gustaría que las cosas no fueran así, poder estar al lado de mi madre, y d emis amigos, haberme podido despedir de mi abuelo, y justo en ese preciso instante pude recibir una llamada por primera, pero no eran buenas noticias; mi padre se había ido de vacaciones y a la vuelta había tenido un accidente de coche, estaba en coma y dudaban que fuera a despertar. De repente me di cuentade que había perdido mucho tiempo al no hablarle, pero no le podía perdonar tanto de golpe.
Empecé a empeorar, ya no quería salir de ese sitio ni tan siquiera tener visitas, solo quería desaparecer, pero no me dejaban. Las terapias se volvieron más intensivas, a veces eran incluso de choque, pero nada me sacaba de mis pensamientos.
Un día me caí en el hospital, y me hice una brecha en la cabeza. Pero no tenía a quien contárselo porque allí dentro no había hecho amigas, cada una tenía un grupo, y luego estaba yo sola leyendo libros. Otra vez más era el bicho raro, hasta con gente que pensé que me entendería.
Pasaron los días y me metí más en mi misma, y dejé que el exterior pasara frente a mis ojos. Entre pensamiento y oensamiento se me ocurrió romper una ventana y tirarme para acabar con todo. Me pasé semanas buscando algo que fuera lo suficientemente duro como para romperlo, y justo cuando lo encontré apareció una persona que sería muy especial en mmi vida.
(Continuará...)
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