Ha llegado el día, de sentirse en casa aún estando a kilómetros. De coger un tren a ninguna parte y llenar la maleta de recuerdos. Haremos parte del viaje en el coche de San Fernando, porque "caminante no hay camino, se hace camino al andar" y yo tengo ganas de descubrir el mío. Echaremos de menos lo que un día echamos de más, para volver a abrazarlo con ganas.
Observaremos el paisaje, deteniéndonos en los pequeños detalles. Miraremos el horizonte, buscando el camino a casa. Casos perdidos quedan en el olvido de quién nunca llego a comprenderlos. Comprendí miradas confusas, sumergidas en el caos. Sumergiremos nuestras penas en alguna copa de ron, y en muchos abrazos por la espalda.
Ganaremos sonrisas a ciegas, si nos atrevemos a lanzar la moneda. Veremos sus dos caras a la vez si recurrimos a ese toque de astucia que nos hace ingenuos a la vez. Tocaremos el frío agua del cantábrico, y sentiremos las rocas de sus montañas. Gritaré a viva voz si llegamos a la cima, nuestra palabra en clave, clavando mi mirada en la tuya. Haremos fotos dejando costancia, haremos risas que nos guardaremos como secretos.
Abriremos unas puertas, saliendo por ventanas apoyándonos en los otros. Correremos desnudos por la playa, hasta que el mar tape nuestra desnudez. Planearemos las mil y una aventuras, trazando la ruta para siempre volver. Agarraré tu mano si tengo miedo, y la soltarás dándome alas pa' volar. Añoraremos lo que dejamos atrás, atrasando el tiempo de partir hacia otro destino más.
Reíremos cada noche, como cada día. Soltaremos versos entre besos, sin llegar a ser poesía. Veremos nuestro reflejo en aquella laguna brillar. Brillarán las estrellas en el cielo al vernos bailar. Resistiré el frío y el calor, para poder volver con mi hogar. Hogar, quién camina a mi lado, quién construye mi sonrisa, quién frena mis tormentas, quién te besa o te abraza cada tres por cuatro haciéndolo especial. Especialidades enteras de complementos imperfectos.
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