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lunes, 8 de agosto de 2016

Encontré...

Encontré la palabra hogar escrita entre sus brazos, lo que podía ser un invierno cálido aunque amargo, me hicieron ver que dentro de cada persona había algo más valioso, algo que hacía especiales a cada una de esas personas que sin estar en un sitio fijo me hicieron sentir que tenía un hogar. Trasmitían amor con tan solo un 'hola', y que con tan sólo un adiós me hicieron sentir triste porque al fin y al cabo cuando oyes un 'adiós' puede que no vuelvas a ver a la otra persona. Encontré sinceridad en quien creí que siempre me ocultaba cosas, que decía las verdades a medias, encontré mentiras entre las personas que pensé que siempre había sido sincera. Encontré tristeza en el vacío que dejaban las personas que salían de mi vida, pero encontré el peligro en mis enfados tontos por perderlas, esos arrebatos de rabia por no haber sido lo suficiente para ellos y acabar mis lamentos en palabras mal sonantes. Encontré sentimientos perdidos tras la tarde de domingo en la que decidiste decir adiós, y de verdad te digo que me dolió más no saber cómo entablar conversación contigo P. Pan.
Encontré sueños en un tren sin destino fijo, que quiso frenar en alguna estación sin dejarnos marchar porque no hay mayor discapacidad que la de no tener corazón, y si, puede que haya habido días en los que la rabia me haya hecho no tenerlo y portarme como lo he hecho con algunas persona, pero así fue como encontré la culpabilidad, esa que era la única capaz de hacerme ver lo mala que había sido aunque ya fuera tarde para arreglarlo, pero con esos abrazos para vencer la culpabilidad encontré la sorpresa de querer seguir luchando por arreglar mis errores y ahí supe que estaba contenta por haber descubierto tantas emociones en un solo camino. Es verdad que a día de hoy aún me siento confusa por no saber en que parada quiero bajarme y con quien quiero compartir mis experiencias aunque sé que el resentimiento de los daños por los años nunca desaparecerá, quiero ser capaz de sentirme eufórica de nuevo algún día al sentirme querida por los que me rodean.

No hay cosa que nos haga sentir mejor que dar un abrazo a las personas a las que queremos y que nos lo devuelvan aún más fuerte.
                                                                                                                          Atentamente:
                                                                                                       El monstruo de debajo de tu cama.
Perdón por no haberos sabido cuidar.

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