Una persona tuvo el valor de decirme que me echaba de menos, y no sabéis lo agradecida que estoy por ello, porque creo que yo me rendí tras varios intentos, pero por fin vi que yo también, que aunque quise apreder a vivir sin esa no pude porque ahora soy un poco mejor. Y quiero gritarle a los cuatro vientos, ¡Gracias por volver a mi vida, por hacerme mejor persona! Ahora enserio, gracias por echarle un par de huevos por mí, sin saber como reaccionaría.
Por personas como esta, por las que son valientes, veo que hay algo mucho mejor en el mundo. Me hacen pensar que echar de menos, o simplemente sentir algo no es malo, que lo malo es no decirlo porque no sabes que podría haber pasado. Pero sigo teniendo miedo al rechazo, a no llegar lo bastante hondo como para que alguien vea la importancia que lo doy, para que vean mi necesidad.
Cambiaría el mundo entero por volver a ver a esas personas, ya sabes, esas que hoy están ahí arriba o quién sabe dónde, pero que estén dónde estén, por ellas me dejaría la piel en cada batalla porque fueron ellos y no otros, los que me enseñaron lo bonito de una sonrisa, lo bonito del brillo en los ojos, lo divertido de las cosquillas, y lo repetiría 1000 veces más hasta grabar el recuerdo en mi piel. Porque bonitos, bonitos sois vosotros y lo que me habéis dado, y no lo que yo era en ese momento, bonito era lo que me enseñastéis y me enseñarías, las veces que me hicisteis reír o echaros la bronca, hoy os digo que me partiría la cara por vosotros, y por la gente que a día de hoy sigue aquí conmigo, y soy gracias por no tener que echarles de menos ni sentirme débil por ello.
Atentamente:
El monstruo de debajo de tu cama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario