Voy mirando por la ventanilla, esperando a ver si alguien va a detener el coche. Pero sé, que no, eso no va a suceder porque no estás y quien está no ha mostrado el mínimo interés.
Me voy camino a ninguna parte en un viaje más largo que unas horas, más largo que los abrazos tan largos que te daba cada vez que pensaba que te había perdido, creo que ese fue mi gran problema en vez de hacer algo por no perderte, solo lloraba por creer que lo había hecho. Han pasado días, pero no quiero ver mi vida en días la quiero ver en momentos, en sonrisas o en charcos de lágrimas.
Sigo mi camino, mientras escucho la radio veo como las ventanillas empiezan a llenarse de gotas de lluvia, leo párrafos sin entender el sentido que tiene hacer esto si tú no vas conmigo. Abro la puerta del coche y bajo para estirar las piernas y es en esos cinco minutos cuando me doy cuenta de que nada va a cambiar que tú, vas a ser pasado, presente y futuro, esa canción que hace que se me salten las lágrimas porque tú me la cantaste tantas veces. Nos imaginé recorriendo caminos juntos, pasando fronteras y llegando a la cima, pesarás '¿Qué cima?' , la que consiguió que las discusiones tuvieran sonrisas, las reconciliaciones lágrimas... Llegamos a ser felices juntos, pero nunca durante ese largo camino supe decirte algo, porque ese algo dolía dentro de mí, un 'te quiero' constante.
Tuve que regresar al coche, pero necesitaba estar sola, como me sentía, me senté atrás como si fuese un taxi, continuamos el viaje y con el viaje junto a la lluvia, mis lágrimas. Tachones en una carta que nunca llegaría, porque antes de que pudiera acabarla estaba calada. Creo que fue la curva eso que tomamos mal, lo que nos sacó del andén hasta que llegó la ambulancia. Despierto, han pasado meses pero a mi alrededor solo hay máquinas, veo como los médicos van y vienen, mientras una máquina no para de sonar, veo una familia desconsolada en una sala de espera llena de tristeza, junto a alguien que creo reconocer, sí no hay duda alguna, son amigos pero hay alguien más, ese que hace que me duela el pecho o se me salten las lágrimas, está apartado pero al lado de la familia esperando noticias.
La enfermera entra en la sala, dice algo que no puedo oír pero que me hace volver a mi habitación y luchar con todas mis fuerzas como si la vida me fuese en ello, y es que eso era lo que pasaba, que mi vida se desvanecía pero supe luchar hasta ganar la batalla. Mareos contantes que sacudían mi cabeza ahora tienen explicación, el supuesto viaje no había sido real, tal vez un sueño sin dueño.
Eres muy guapa
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